Escucha el silencio de la hoja, que se mece pausadamente sin prisa en su caída, hasta remansarse en el suelo.
Siente el latido silencioso de la semilla dormida en el interior de la tierra esperando su momento.
Mira la silenciosa quietud de la lagartija que retoza sobre la piedra que se emborrachó de sol.
Parpadea silenciosamente el cromatismo del día naciente y del somnoliento que bosteza con un adiós.
Contempla la tiara celeste en las noches limpias de ruido, más allá de Orión, y el gran e inconmensurable silencio resonará en tu corazón de hombre.
De vegades, certes entrades inspiren. No ho sé, aquest món telemàtic, també batega.
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