dimecres, 29 de desembre del 2010

Un guiño ;))

No tengo la menor duda. ¡Es un extraterrestre!
Al principio  pensé que era alguien que había perdido la cordura por exceso de inteligencia, después, creí que era un buscador compulsivo  de la fe, pero ahora, no me cabe la menor duda: Es un EXTRATERRESTRE.
Después de tener ésta revelación tan intensa, ha anidado en mi corazón humano una  compasión  profunda y una ternura inmensa hacia este ser de otros mundos que busca su nave en algún paraje desolado y elevado cerca de las cumbres. Ahora entiendo la preocupación casi enfermiza por la soledad, por la noche y las estrellas o por los bichos diminutos que seguramente éstos  le recuerdan algún organismo vivo de su planeta. Estoy convencida de que su planeta está por la zona de Orión y que tiene un nombre parecido a algo que sucede en nuestros cielos y que se refiera al nombre genérico que utilizamos los humanos de la península ibérica  para denominar la luminosidad que desprenden  las estrellas: Celístia. Pero últimamente he descubierto una cualidad que me hace pensar que se está humanizando a marchas forzadas. Ha empezado a amar y a enamorarse de las montañas y  empieza a decir que son suyas.¡ Ay señor!  ¡Qué tendrá este planeta nuestro que hasta los del espacio sideral se vuelven posesivos!